Placer en las alturas

 

     El avión iba medio lleno. Nada más al subir me fijé que subía un tipazo de unos 35 años, con barba, se veía poderoso, con unos buenos brazos y el pantalón que llevaba le marcaba un buen trasero y una mala cara que se notaba que no era su día. Pese a que sería un vuelo corto, se sentó al final cerca de la salida de emergencia, no hubo un momento en que se relajara y disfrutara de la hora y media de ese viaje, cuando una de las azafatas más viejas me dice que es el empresario Steam. De que tuviera mucho cuidado con él, ya que era un Sr. muy exigente.

     El vuelo salió justo a la hora exacta, estaba ofreciendo bebidas a los pasajeros y dio la casualidad de que él me pide una. Le miré y le sonreí, pero él me miró con cara de agobio y desprecio.
     Le serví la bebida y enseguida ocurre una pequeña turbulencia, parte de la bebida se me callo en su pantalón, el hombre todavía con mala cara y a eso mi cada vez me ponía más caliente, pero parecía que no se percataba de mi interés, al final solo lo limpie.


     Al terminar mi turno me senté y me puse los auriculares de mi teléfono para escuchar algo de música, pero es fácil que tuviera un sueño erótico porque cuando el hombre vino a despertarme para decirme que necesitaba de mi asistencia, me sorprendí con mi humedad que apenas podía contener en mis pantis.
     Fue en ese momento cuando él percibió el propósito y observó fijamente todos mis movimientos. Levanté la mirada y él hizo lo oportuno y por primera vez vi una señal de interés al verle sonreír. Me guiñó un ojo y se volvió al baño mientras yo veía su bien formado trasero.

     Fui directamente al baño. Me recibió y yo me acerqué a su cara y le planté un beso. Buscaba con furia su lengua introduciéndola lo más adentro posible. Después de ese intenso beso, no quise saber más y empecé a desabrochar su camisa y sus pantalones.

     Pero alguien empezó a tocar la puerta con insistencia y no pude hacer mucho más de lo que deseaba, le deje mi tarjeta de dirección para que fuese a mi apartamento a terminar lo que empezamos.
     Salí de allí, él regreso a su asiento, yo algo satisfecha y regrese a mis labores.


Relato de mi autoria

Imágen libre de derecho de autor (Pixabay)

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